T.I.02
Origen y conformación del territorio
Angélica Oviedo García • Ignacio A. Reyes Cortés • Manuel Reyes Cortés
Facultad de Ingeniería, Universidad Autónoma de Chihuahua
1:2,000,000
Durante la era Mesozoica, el territorio de Chihuahua experimentó algunos de los procesos geológicos más importantes de su historia, asociados a la fragmentación del supercontinente Pangea, la apertura de nuevas cuencas marinas y el desarrollo de intensos eventos tectónicos y volcánicos. La hoja muestra que entre el Triásico y el Cretácico amplias zonas del estado estuvieron cubiertas por mares someros y plataformas marinas donde se acumularon grandes espesores de calizas, areniscas y otros sedimentos, actualmente expuestos en numerosas sierras del estado. A lo largo de este periodo se produjeron repetidas transgresiones y regresiones marinas que modificaron de manera continua la extensión de los océanos y las tierras emergidas, dejando abundantes registros fósiles de organismos marinos como amonites, gasterópodos y bivalvos. Hacia finales del Mesozoico, la interacción de las placas tectónicas del Pacífico y Norteamérica provocó intensos procesos de deformación, plegamiento y levantamiento conocidos como la Orogenia Laramide, que dieron origen a gran parte de las estructuras montañosas que caracterizan actualmente a Chihuahua. Estos movimientos también favorecieron el desarrollo de actividad magmática y volcánica, así como la formación de nuevas cuencas sedimentarias. En conjunto, la hoja evidencia que la configuración geológica moderna del estado comenzó a definirse durante el Mesozoico mediante la combinación de ambientes marinos extensos, acumulación de sedimentos, actividad tectónica y levantamiento de sistemas montañosos que transformaron profundamente el territorio.
